Necesitamos ganar una copa de verdad
Algunos periodistas, principalmente los de televisión (caso Antonio Casale), meten el cuento de que Colombia logró una magnífica Copa América en el 2001, desconociendo que fue un torneo de trámite con selecciones que intentaron competir con nómimas de segunda y tercera categoría, sumado a la ausencia de Argentina.
No seré el único que exprese esta verdad aprovechando que tengo total libertad para hacerlo, y sin importar ganarme la enemistad de algún jugador colombiano campeón de la Copa América del 2001 y de algún hincha apasionado que siente orgullo de ese torneo. Pero aquel campeonato de hace 23 años estuvo diseñado para que Colombia lo ganara sí o sí.
Para contextualizar, en aquel inicio del siglo XXI, es necesario hacer énfasis en temas políticos puesto que el presidente de la República de Colombia en ese entonces, Andrés Pastrana, estaba en negociaciones con la guerrila de las FARC. Y un evento como la Copa América sería ideal para 'unir al país', que el campeonato sirviera como una cortina de humo y pusiera a celebrar a todo un país y meter presión para lograr un supuesto fin del conflicto armado.
A la llamada 'Copa de la Paz', la Argentina dirigida por Marcelo Bielsa dicidió no asistir por supuestas faltas de garantía en temas de seguridad, y otras Federaciones sudamericanas decidieron enviar sus equipos con nóminas sin sus jugadores más destacados, con el único fin de dar cumplimiento a un tornel devaluado. Por otro lado se decidió invitar a selecciones como Honduras y Costa Rica.
Colombia compitió con sus mejores hombres, con estadios llenos y logrando ganar los seis partidos disputados sin recibir goles en contra, alcanzando un record en dicha competencia. Y vale recordar que la final tuvo varias decisiones arbitrales muy polémicas que favorecieron al equipo local.
Desde el año 1975 la Copa América se juega con las 10 selecciones sudamericanas, un total de 18 ediciones; seis ganadas por Brasil, cuatro por Uruguay, otras tres logradas por Argentina, dos por Chile, y una para Paraguay, Perú y Colombia, precisamente la del 2001 ha sido la única a la que faltó una selección sudamericana.
Además de la final de 1975 que la tricolor perdió ante Perú con definición de tres partidos, hoy ante selecciones de alto nivel y un finalista campeón del mundo, es un torneo realmente competitivo y de importancia, una Copa América con demasiado valor que Colombia tiene la oportunidad de ganar, tras dejar en el camino a rivales tan fuertes y con historia como Brasil y Uruguay.
Atrás deben quedar los fracasos en los mundiales de Estados Unidos 94 y Francia 98, y las clasificaciones perdidas a las copas mundo de Corea y Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, ademas de los 'casi' de cuartos de final del mundial de Brasil 2014 y octavos de final de la copa mundo Rusia 2018.
Ahora, con una selección que ostenta un invicto de 28 partidos, se tiene la oportunidad de mostrar un fútbol competitivo frente a rivales serios, y ante el campeón del mundo, contra la Argentina a la que siempre se le quería ganar para dar un grito de campeones de verdad.
De tal manera que no nay comparación entre la plantilla colombiana del 2001 con la de ahora, mensaje especial al señor Antonio Casale quien en su programa de ESPN alaba a Fabián Vargas, Victor Aristizábal y Faustino Asprilla, vendiendo el falso cuento de que aquella generación logró algo grande cuando la realidad es otra.
Gracias a la generación del 2001, fue un título que celebré mucho, pero esta Copa del 2024 es la demostración de conseguir un prestigio único

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